Un viaje a los orígenes…

Carmona

Estas pasadas Navidades hice un viaje a los orígenes… de mi apellido. Fue la víspera de Reyes y realmente la experiencia resultó mágica.

Hasta que no llegué a Salamanca con 18 añitos para estudiar en la Universidad no me di cuenta que mi apellido era peculiar. Y es entonces cuando empecé a decir “si, si, es un pueblo de Cantabria”. Una coletilla que me ha acompañado cada vez que he dado mi nombre y me han mirado con cara rara, o han dicho “¿qué?, ¿cómo se escribe?, ¿como suena?”. Pues sí, lo digo a menudo.

Y ese pequeño pueblo está apenas a 20 kilómetros de la casa donde me crié, en “la otra orilla” como dice mi padre, o sea en el valle de al lado.

Y nunca había puesto un pié en él. Siempre lo miré desde lejos, su torre medieval, su silueta, los tejados… Poco más se distingue desde el mirador de Carmona. No es un sitio de paso, hay que ir.

Y por fin fuimos…

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